Los secretos detrás de la nueva campaña de Línea Directa
El pasado 14 de febrero un edificio ubicado muy cerca de la Puerta de Alcalá (Madrid) se vestía con una lona roja que portaba el siguiente mensaje: “Tirí Tirí Tirí. ¿Te suena?”. Esto hizo que muchos transeúntes levantasen la cabeza y se preguntasen qué marca estaba detrás de la enigmática publicidad.
Sin embargo, el misterio no tardaría en resolverse y es que, solo unos días más tarde, la lona apareció con un nuevo mensaje: “Tirí Tirí Tirí. Te suena, seguro. Lo que igual no te suena tanto es todo lo que aseguramos”. En ese momento, ya no quedaban incógnitas, la marca que estaba detrás de esta original campaña publicitaria era Línea Directa.
Pero, lejos de lo que pueda parecer en un primer momento, esa estrategia no solamente encierra un buen uso de un jingle, sino que también es un ejemplo claro de Behavioral Design en acción. En este post analizaremos las claves que han hecho que esta acción publicitaria esté en boca de todos.
Lecciones de Behavioral Design que nos deja la nueva campaña de Línea Directa
A menudo, los consumidores recordamos ciertas campañas publicitarias por el jingle que las acompaña. Marcas como McDonald’s con su famoso “pa ra pa pa pá”, o Intel con su característico sonido al final de sus anuncios han logrado grabarse en nuestra memoria gracias al poder de la repetición y la familiaridad.
Sin embargo, la estrategia de Línea Directa va un paso más allá. Y es que no solo ha sabido aprovechar su icónico “Tirí Tirí Tirí”, sino que ha diseñado una campaña que combina curiosidad, reconocimiento y activación de memoria para reforzar su posicionamiento.
Pero, si de verdad queremos entender el impacto de esta acción, es importante conocer todos los elementos de Behavioral Design que esconde, los cuales vamos a ver con mayor detalle a continuación.

1. El efecto de la familiaridad: cuando lo conocido vende
Los seres humanos estamos diseñados para confiar en lo que nos resulta familiar y, precisamente por ello, nuestro cerebro suele preferir aquello que ha visto, escuchado o experimentado más de una vez. ¿Por qué? Porque lo percibe como más seguro y confiable.
Este fenómeno, conocido como efecto de mera exposición, es una de las razones por las que ciertos mensajes publicitarios se quedan en nuestra memoria sin apenas esfuerzo. Tal y como ocurre con el famoso “Tirí Tirí Tirí” de Línea Directa, el cual hemos escuchado miles de veces en la televisión.
Sin embargo, esta melodía no solo actúa como un activador de memoria, sino que también tiene otras funciones de lo más interesantes. Vamos a verlas:
- Refuerza la identidad de marca: el hecho de que Línea Directa haya mantenido una melodía constante a lo largo de los años ha permitido que los consumidores asocien este sonido con ellos. Incluso sin necesidad de ver el logotipo o leer el nombre de la marca.
- Impacto en la toma de decisiones: si tuvieras que comprar un seguro el día de mañana, ¿elegirías una marca cualquiera o aquella que te resulte más conocida, como es el caso de Línea Directa? La respuesta es simple: optarías por la segunda y es normal, ya que esa familiaridad de la que hemos hablado reduce las posibles fricciones cognitivas que pueda experimentar el usuario.
- Vinculación con experiencias previas: a todo esto debemos sumarle un extra y es que, si un cliente contrató un seguro de Línea Directa en el pasado y tuvo una experiencia positiva, escuchar la característica melodía en otro contexto refuerza su confianza en la marca y aumenta las probabilidades de que repita su decisión.
2. Activando el condicionamiento gracias a los disparadores cognitivos
Pero el famoso “Tirí Tirí Tirí” no solo ayuda a activar la memoria de los consumidores, sino que también genera un proceso de condicionamiento que hace que su cerebro asocie esta melodía a conceptos como seguros de coche o seguros de salud.
¿Por qué? Porque la marca ha conseguido vincular este sonido con su identidad mediante una estrategia basada en la repetición, como decíamos más arriba, pero también en otros elementos como estos:
- Activación en el momento oportuno: la marca se asegura de que el jingle aparezca en situaciones donde el usuario pueda estar pensando en su seguridad o en la necesidad de contratar un seguro. De esta forma, al incluirla en el contexto adecuado, se refuerza la conexión entre la melodía y los servicios que ofrece Línea Directa.
- Asociación con la categoría del producto: a diferencia de otras marcas que solo buscan reconocimiento, Línea Directa ha conseguido que su sonido no solo recuerde su nombre, sino también el sector en el que opera. Esto facilita que, ante la necesidad de un seguro, el usuario piense en la compañía de forma automática.
- Respuesta instintiva: al igual que el sonido de una notificación nos lleva a revisar el móvil, el “Tirí Tirí Tirí” dispara un reflejo en el consumidor que lo conecta con Línea Directa sin necesidad de procesarlo racionalmente.
3. La importancia de la coherencia y la consistencia de marca
Como ya hemos comentado en otros artículos, en Behavioral Design, la coherencia es un pilar fundamental. El motivo es muy sencillo, las personas confían más en aquello que perciben como estable y predecible, ya que lo asocian con fiabilidad y seguridad.
De esta forma, cuando una marca mantiene un mensaje consistente a lo largo del tiempo, consigue que su público la recuerde con claridad y, lo que es más importante, la considere una opción de confianza. Mientras que si su comunicación es incoherente, generará una mayor incertidumbre en sus potenciales clientes.
Línea Directa sabe esto y, por eso, siempre se ha asegurado de que su comunicación siga una línea reconocible y sin cambios abruptos. ¿Cómo lo ha hecho? Siguiendo estos principios:
- Mismo mensaje: en lugar de reinventarse constantemente, la marca ha reforzado su mensaje central, manteniendo su identidad sonora y su posicionamiento en la mente del consumidor. Por eso, al colocar esta lona sin ningún otro distintivo aparte del jingle y su característico color rojo, muchas personas supieron identificar qué marca estaba detrás.
- Consistencia a lo largo del tiempo: la melodía lleva formando parte de Línea Directa muchos años. De hecho, seguro que si echas la vista atrás, eres capaz de recordar el sonido en más de una campaña de televisión.
4. Simplicidad y carga cognitiva baja
En ocasiones, las marcas se preocupan por realizar campañas publicitarias muy complejas, lo que incrementa la carga cognitiva a la que se ven expuestos los usuarios. Sin embargo, no debemos olvidar que al cerebro no le gusta tener que realizar esfuerzos innecesarios.
Por eso, esta publicidad de Línea Directa es todo un acierto. Y es que, con solo dos elementos (el claim y el color rojo), son capaces de captar la atención y despertar la curiosidad de sus potenciales clientes.
Ahora bien, ¿cómo han logrado que un mensaje tan simple genere tanto impacto? Analicemos con más detalle los elementos que hacen que esta campaña funcione:
- Un mensaje corto y directo: la lona inicial con el texto “Tirí Tirí Tirí. ¿Te suena?” no necesitaba más información para generar impacto. Una pregunta sencilla que apela a la memoria del consumidor y, al mismo tiempo, activaba su curiosidad pero sin necesidad de sobrecargar su mente.
- Uso de elementos visuales y auditivos reconocibles: la combinación del color rojo y el jingle escrito permitía que los transeúntes “escucharan” mentalmente la melodía sin necesidad de oírla realmente, reforzando el recuerdo de la marca sin incrementar el esfuerzo.
- Fluidez cognitiva: la estructura del mensaje estaba diseñada para que cualquiera pudiera procesarla en cuestión de segundos. No había elementos distractores, lo que aseguraba una lectura inmediata y efectiva.
- Menos esfuerzo mental, mayor retención: sin necesidad de un gran despliegue visual o explicaciones complejas, la repetición del “Tirí Tirí Tirí” en un formato tan limpio conseguía que el mensaje se quedara en la mente del consumidor de manera automática.

En conclusión
Con esta nueva campaña, Línea Directa ha demostrado la importancia que tiene el Behavioral Design a día de hoy. Al apoyarse en principios como la familiaridad, los disparadores cognitivos y la simplicidad, ha conseguido generar un impacto directo en la mente del consumidor sin necesidad de recurrir a estrategias publicitarias complejas.
Este caso deja claro que, cuando una marca entiende cómo funciona el cerebro humano y diseña sus campañas en consecuencia, logra conectar con su audiencia de manera más eficaz, generar recuerdo y, en última instancia, influir en la toma de decisiones.
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