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La ilusión de control
Las personas a menudo nos engañamos creyendo que tenemos un poder de influencia mucho mayor sobre los eventos y resultados de lo que en realidad poseemos. Este fenómeno, conocido como ilusión de control, se manifiesta en diferentes áreas de nuestra vida.
Descubre qué es la ilusión de control y cómo puedes utilizarla en tus estrategias de marketing y diseño para influir sobre las decisiones.
Un fenómeno muy humano
A lo largo de los siglos, la historia del ser humano siempre ha estado caracterizada por su estrecha relación con la religión y la fe, como recurso para la búsqueda de consuelo, significado y dirección en momentos de incertidumbre. La creencia en un poder superior que guía los eventos y decisiones, ha logrado proporcionar a las personas una sensación de control sobre los sucesos de su propia vida, y ha actuado como marco de referencia a la hora de lidiar con los acontecimientos del día a día.

De forma similar ocurre con las supersticiones, cuya base principal es la idea de que ciertos patrones o rituales pueden afectar los resultados de los eventos. Aunque la realidad es que carecen de base científica, la conexión accidental de un resultado con una acción específica refuerza nuestra ilusión de control sobre los acontecimientos, incluso cuando no existe relación alguna entre ellos.
A pesar de tratarse de situaciones distintas, ambas tienen algo en común: las personas nos aferramos a ellas, convencidas de que tenemos la capacidad de influir en los resultados de eventos futuros o en las circunstancias que nos rodean.
¿Quién (creemos que) tiene el mando?
El locus de control, denominado así por primera vez en 1966 por Julian B. Rotter, hace referencia a la percepción subjetiva sobre dónde está el control de los acontecimientos de nuestra vida. Puede ser interno, cuando nos atribuimos a nosotros mismos el control sobre lo que nos sucede, o externo, cuando consideramos que son otras personas o circunstancias las que dominan nuestro día a día.
Mientras que la ilusión de control está estrechamente relacionada con un locus de control interno, que nos lleva a creer erróneamente que tenemos más influencia de la que realmente tenemos, las personas con un locus de control externo tienden a atribuir los resultados a fuerzas externas como la suerte o el destino. Esta perspectiva puede estar asociada a la indefensión aprendida, un fenómeno donde las personas experimentan una falta extrema de control sobre los eventos y aprenden a sentirse impotentes para cambiar su propia situación.

De esta forma, aunque la ilusión de control puede actuar como un gran motivador del comportamiento al empoderar a las personas, también puede ser una peligrosa arma de doble filo: si nos aferramos a la creencia de que tenemos una influencia significativa sobre los eventos, podemos quedarnos paralizados cuando nos enfrentamos a situaciones en las que el control es limitado o inexistente, lo que puede derivar en inacción, apatía, desesperanza y desmotivación.
Ilusión de control en marketing y diseño
En el ámbito del marketing y del Behavioral Design, la ilusión de control puede ser una herramienta muy poderosa tanto para crear experiencias que empoderen a nuestros usuarios, como para lograr una conexión más fuerte con nuestro público objetivo, aumentando su compromiso con nuestras marcas y productos. Algunas de las aplicaciones más comunes para ello son:
- La personalización: mediante el uso de algoritmos inteligentes, podemos recopilar datos y preferencias de nuestros usuarios y ofrecerles contenido personalizado que se ajuste a sus intereses. Esto proporciona una sensación de control sobre la información que reciben y facilita la toma de decisiones correctamente informadas.
- La gamificación: a las personas les encanta jugar y sentirse desafiadas, lo que se puede aprovechar diseñando experiencias que involucren activamente a las personas, como concursos, retos y recompensas. Al brindarles la oportunidad de participar y ganar, lograremos una ilusión de control en la que podrán sentir que sus acciones influyen sobre el resultado final.
- Diseño interactivo: ofrecer a los usuarios herramientas interactivas, como filtros y opciones de búsqueda avanzada, para que puedan explorar el contenido de forma personalizada, les ayudará a sentir que tienen el control sobre lo que finalmente encuentran.

Empodera, motiva y gratifica
En resumen, aunque las personas a menudo nos engañamos creyendo que tenemos un poder de influencia mayor sobre los eventos y resultados de lo que en realidad poseemos, la falta de sensación de control puede tener consecuencias negativas como la inacción, la desmotivación y la apatía.
Comprender en qué consiste el fenómeno de la ilusión de control y qué relación tiene con la teoría de los locus de control y la indefensión aprendida, te permitirá adoptar estrategias más efectivas para activar el comportamiento deseado en tus usuarios y diseñar experiencias memorables, motivadoras y gratificantes.
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