6 ideas creativas que transformaron el comportamiento de los consumidores
Si hay una cosa que tienen clara los especialistas en behavioral design es que no siempre hace falta hacer grandes cambios para obtener grandes resultados. De hecho, esta disciplina nos ha demostrado más de una vez que, realizando pequeños ajustes, se puede marcar una diferencia enorme en las decisiones que tomamos día a día.
Ahora, si a esto le añadimos un toque de creatividad, estamos ante una herramienta poderosa para resolver problemas reales de manera sencilla y efectiva.
Pero no estamos hablando de teorías abstractas: estas ideas han inspirado soluciones que han transformado comportamientos y resultados en todo el mundo. ¿No te lo crees? Entonces sigue leyendo porque en este artículo vamos a explorar seis ejemplos reales que muestran cómo el hecho de mirar los desafíos desde otra perspectiva puede cambiarlo todo.
El poder del behavioral design
Antes de adentrarnos a conocer con más detalle estos ejemplos, es fundamental hacer alusión a la disciplina que se esconde tras ellos: el behavioral design. Esta área, que combina principios de la economía conductual, la psicología y el diseño, nos permite crear cambios en el comportamiento de manera efectiva.

¿Su premisa? No necesitamos convencer a las personas utilizando grandes argumentos; basta con ajustar su entorno, hacer más accesibles las decisiones correctas o trabajar con sus sesgos naturales. Y eso es, justamente, lo que se aplicó en los distintos casos que vamos a ver a continuación.
6 ejemplos de uso del Behavioral Design que te van a sorprender
Ahora sí, ha llegado el momento de conocer con mayor detalle los 6 ejemplos de los que te hablábamos al principio del post. De esta forma entenderás el poder que tiene el behavioral design a la hora de cambiar comportamientos.
1. Un cambio de orientación para salvar vidas
En 2013, la West Japan Railway Company se tuvo que enfrentar a un problema alarmante: 221 personas ebrias habían caído a las vías del tren en un año. Y, al analizar las grabaciones, detectaron que la mayoría caminaba en línea recta hacia las vías tras levantarse de los bancos.

Por eso, la solución que plantearon, fue bastante simple (a la par que brillante): girar los bancos 90 grados. Este sencillo cambio modificaba el rumbo de las personas, haciendo que no estuvieran frente a las vías y reduciendo drásticamente los accidentes, lo que a su vez salvó vidas y demostró cómo un entorno bien diseñado puede prevenir tragedias.
2. Pintura que frena a los conductores
En la ciudad de Chicago existía una curva sumamente peligrosa en la cual se producían un gran número de accidentes y, pese a instaurar límites de velocidad y poner multas, la cosa seguía igual. Fue entonces cuando los ingenieros decidieron probar algo diferente: pintar líneas blancas que se iban acercando progresivamente en la carretera.
Esta ilusión óptica hacía que los conductores sintieran que iban más rápido de lo que realmente lo hacían, lo que los llevaba a reducir la velocidad de forma natural. De manera que, en solo seis meses, los accidentes disminuyeron un 36 %.

Como ves, este enfoque demuestra que trabajar con nuestras percepciones puede ser más efectivo y sostenible que simplemente imponer reglas. Los conductores no se sentían obligados; simplemente respondían a lo que percibían como necesario.
3. Caras de bebés para calmar la violencia
En 2011, durante los disturbios producidos en Greenwich (Londres) la violencia alcanzó límites insospechados y parecía imparable. No obstante, en lugar de aumentar la presencia policial, Ogilvy tuvo una idea inesperada y mucho más efectiva: pintar las persianas de las tiendas con imágenes de bebés de ojos grandes.
El resultado fue sorprendente: la delincuencia disminuyó un 20 %. Pero, ¿por qué esta iniciativa funcionó tan bien? Principalmente, porque las caras de los bebés activan en las personas un instinto natural de cuidado y protección.

Esto nos demuestra que, a veces, apelar a las emociones más profundas puede ser la clave para cambiar comportamientos. Además de mostrarnos cómo los estímulos visuales pueden influir en nuestras emociones y, en consecuencia, en nuestras acciones.
4. Palabras que generan empatía y ventas
Los vendedores de la revista The Big Issue se enfrentaban a muchos prejuicios y cierto rechazo, dado que muchas personas los asociaban con estigmas relacionados con la pobreza o la mendicidad. Además de que, la mayor parte de las veces, no llevaban dinero suelto para comprar la revista.
Para cambiar esta situación, Gravity Ideas rediseñó los carteles que utilizaban y reemplazó las frases genéricas por mensajes como: “Mi gran problema: necesito vender X revistas hoy”. Además de añadir códigos QR para facilitar que todas las personas pudieran realizar los pagos.
El impacto fue inmediato: las ventas aumentaron muchísimo en poco tiempo. Este caso demuestra que un mensaje personalizado y honesto puede conectar emocionalmente y fomentar que los usuarios lleven a cabo una acción concreta.
5. Hacer que los pasajeros caminen más para quejarse menos
En el aeropuerto de Houston, las quejas de los pasajeros sobre los tiempos de espera en la recogida de equipaje no cesaban. De hecho, aunque redujeron este lapso a ocho minutos contratando más personal, los pasajeros seguían insatisfechos.
Fue entonces cuando se preguntaron, ¿por qué se producen estas quejas? La respuesta sencilla: porque la mayoría del tiempo lo pasaban esperando sin hacer nada.
De esta forma, se planteó una solución que, de primeras, parecía contraintuitiva: movieron las puertas de llegada más lejos y enviaron las maletas a una cinta más alejada. Esto obligó a los pasajeros a caminar más, reduciendo su tiempo de espera inactivo y haciendo que las quejas prácticamente desaparecieran.
6. Ayudar a pacientes con diabetes a superar sus miedos
Los pacientes con diabetes tuvieron que enfrentarse a un dilema difícil: someterse a inyecciones mensuales para evitar la ceguera o apostar por un trasplante que podría resolver el problema de manera definitiva. Sin embargo, muchos rechazaban el trasplante debido al miedo a lo desconocido y a la incertidumbre sobre los resultados.
Aquí fue donde el equipo de Innovation Bubble identificó que el verdadero obstáculo era el sesgo del status quo: la tendencia a aferrarse a lo conocido por considerarlo más seguro. De manera que diseñaron una solución ingeniosa y conciliadora: ofrecer el trasplante, pero complementarlo con revisiones mensuales rápidas para brindar tranquilidad tanto a los pacientes como a los médicos.
Este cambio redujo la resistencia y mejoró significativamente la calidad de vida de los pacientes. Haciendo que muchos de ellos optasen por la intervención.
En conclusión
Como ves, todos estos casos nos demuestran que, unir la creatividad y la economía del comportamiento pueden ser claves a la hora de diseñar soluciones simples, pero efectivas y que mejoren los resultados de tu negocio.
¿Te gustaría aplicar estas ideas en tus estrategias? En woko, te ayudamos a transformar tus desafíos en oportunidades con soluciones innovadoras.
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