Chunking y Behavioral Design: maximizando decisiones y experiencias de cliente
¿Sabías que, tanto en el ámbito del Marketing como del Behavioral Design, el chunking emerge como una herramienta fundamental para optimizar la toma de decisiones y diseñar experiencias más efectivas? Comprender cómo funciona y qué relación tiene con el Diseño de Comportamiento puede ser clave para influir en las decisiones de los consumidores de manera más significativa.
¿Qué es el chunking y cómo nos ayuda en nuestras estrategias de marketing?
Al abordar el concepto de chunking, es vital considerar su evolución desde una técnica inicial para mejorar la memoria hasta su papel actual en la simplificación de decisiones complejas. En esencia, el chunking implica descomponer información compleja en partes más simples y digeribles. Aunque inicialmente sus beneficios estuvieron enfocados en la mejora de la memoria, en la actualidad su aplicabilidad se ha expandido hacia la facilitación de la toma de decisiones.

Funcionamiento del chunking: más allá de la memoria
El proceso de chunking se puede ejemplificar de manera sencilla al considerar la tarea de memorizar una serie de números. Al dividir la cadena en partes más pequeñas, nuestra capacidad de procesamiento se ve aliviada, haciendo que la tarea sea más manejable.
Este principio es fácilmente observable en nuestro mundo día a día, donde empresas como Netflix aplican el chunking en la presentación de opciones de contenido, agrupándolas en categorías como “Tendencias” o “Recomendadas para ti”. En síntesis, la capacidad de esta herramienta para reducir la carga cognitiva facilita la elección final del usuario.

La eficacia del chunking se fundamenta en la comprensión de las limitaciones de nuestro cerebro. La mente humana tiende a recordar aproximadamente 7 elementos a la vez, y aquí es donde el chunking se vuelve invaluable. La primera perspectiva sugiere que los chunks separados (por ejemplo, los elementos de un menú web) consumen menos capacidad de memoria, actuando como una forma de compresión de datos. Esta eficiencia no solo reduce la carga cognitiva, sino que también disminuye el “esfuerzo percibido”, un sesgo que puede alejar a las personas de decisiones aparentemente complejas.

La segunda perspectiva del chunking se enfoca en la red-integración, donde pequeñas piezas de información nos recuerdan el conjunto completo. Esta capacidad de recordar un todo a través de fragmentos más pequeños explica por qué, al escuchar solo unas pocas palabras de una canción, nuestra mente reconstruye la melodía completa.
Historia del chunking: del recuerdo a la decisión
En 1956, el profesor George Miller de Harvard publicó El mágico número siete, más o menos dos, marcando un hito al revelar que nuestra memoria no está limitada por la cantidad de elementos que es capaz de recordar, sino por la cantidad de chunks. Este concepto transformó el chunking, que pasó de concebirse como una herramienta mnemotécnica a un principio rector en la toma de decisiones y diseño de experiencias.
La capacidad del juicio absoluto y la capacidad de la memoria inmediata imponen severas limitaciones a la cantidad de información que podemos recibir, procesar y recordar.
George A. Miller
Experimentos y casos de estudio
Significatividad de los chunks: Richard Lindley (1966)
Un experimento clásico de 1966 examinó si la significatividad de los chunks afecta la facilidad del recuerdo. Los resultados demostraron que cuando los chunks se presentaban con señales significativas, los participantes recordaban más de ellos. Este hallazgo respalda la idea de que la calidad de los chunks, no solo la cantidad, impacta en la retención de información.
Familiaridad de los chunks: William Chase y Anders Ericsson
En otro estudio, la familiaridad de los chunks demostró aumentar la capacidad de memoria. El caso de “SF”, un corredor de larga distancia, reveló que la práctica constante con ciertos chunks aumentó su capacidad de recordar hasta 82 dígitos, destacando cómo la familiaridad con los elementos puede potenciar su retención posterior.
Casos de éxito
En el ámbito empresarial son diversas las organizaciones que han puesto en práctica la teoría del chunking para alcanzar sus objetivos. Empresas como Mitchells & Butlers, a través de Cowry Consulting, aumentaron significativamente el gasto promedio por cliente mediante un rediseño del menú: la estrategia se centró en la categorización efectiva de platos, aplicando el principio del chunking para facilitar la elección del cliente.
Otro ejemplo es el de Ogilvy Consulting que, al abordar la adherencia a medicamentos, empleó el chunking dividiendo las píldoras en botellas de 7 unidades. Este simple cambio condujo a un aumento del 21% en la adherencia, destacando cómo la simplificación puede tener un impacto notable.

¿Cómo empezar a utilizar el chunking en tu negocio?
Categoriza los productos
Al vender un producto, adopta la estrategia de dividirlo en categorías claras y distintas. Este enfoque, ya evidenciado por gigantes como Netflix, no solo facilita la elección de las personas usuarias, sino que también aumenta su satisfacción al elegir de una lista categorizada (e incluso personalizada) previamente.

Simplifica los embudos online
La reducción del esfuerzo percibido es esencial en la conversión online. Aplicar el chunking dividiendo el proceso en pasos más pequeños favorecerá su percepción. Algunos ejemplos de la efectividad de este fenómeno son el enfoque de Tinder, que simplifica el registro mediante preguntas individuales o el de Lemonade, la compañía de seguros, que también aplica este principio solicitando únicamente un dato por pantalla.
Transparencia: muestra la barra de progreso
Para aumentar la comodidad y satisfacción del cliente, otro detalle clave puede ser implementar una barra de progreso durante los procesos online. Esto no sólo indica dónde se encuentra el cliente en el proceso, ofreciendo un feedback adecuado sobre el estado de su operación, sino que también proporciona una estimación del tiempo restante. La transparencia y la sensación de progreso pueden ser clave para mantener a los clientes comprometidos.

Chunking: una herramienta poderosa para tu estrategia de Marketing y Behavioral Design
En la compleja profundidad de la mente humana, los sesgos cognitivos y los errores sistemáticos en la toma de decisiones son omnipresentes e inevitables. Desde este prisma, el chunking, una técnica cuyo objetivo inicial fue únicamente mejorar los procesos de la memoria, se ha convertido en una herramienta esencial en el ámbito del Marketing y el Behavioral Design. Desde la categorización de productos hasta la simplificación de procesos en línea, su aplicabilidad es diversa y su impacto, significativo.
Al comprender y aplicar adecuadamente la técnica del chunking, las empresas pueden no solo mejorar la retención de información, sino también influir de manera efectiva en las decisiones y experiencias de los consumidores.
Organizando la entrada de estímulos simultáneos en varias dimensiones y sucesivamente en una secuencia de chunks, logramos romper el cuello de botella informativo.
George A. Miller
En definitiva, en un mundo donde la atención de las personas es un recurso preciado, el chunking puede ser un aliado estratégico para maximizar la efectividad y la satisfacción de tus clientes, garantizando así el éxito de tu negocio.
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